Hay quien, puesto por otros entre las alternativas de morir o seguir una conducta impuesta, escoge morir. ¿Qué es lo que sostiene esa elección? Cierto episodio en la historia de las beguinas, una de las primeras asociaciones proto-monásticas de la iglesia católica, con su organización no jerárquica, y sus consecuentes conflictos con la jerarquía eclesiástica medieval, puede dar luz sobre esto. Una beguina de nombre Margarita Porete tuvo una experiencia mística y decidió escribirla, comunicarla a otros, para que pudieran aspirar a vivir lo vivido por ella. Tuvo el tiempo, los recursos y las habilidades necesarias para producir varias copias; en el siglo XIV temprano, eso significa ser alguien muy educado y con suficientes medios materiales. Vivía en un entorno bilingüe: se hablaba el latín y un naciente francés. Es presumible que manejara ambas lenguas. Sin embargo escogió, no el latín, que le hubiera dado acceso a la alta cultura europea, sino la lengua vulgar; incluso no el francés de la corte de Felipe el Hermoso, sino el dialecto del Hainaut, su provincia valona, en la frontera con Francia. Había decidido dirigirse no a intelectuales cortesanos y eclesiásticos, sino a quienes más cerca de su corazón tenía. ¿Por qué no figuró su nombre con el libro? Al final de la Edad Media, aún las obras eran mucho más importantes que su autor, y no siempre era necesario saber quién las había escrito. Sin embargo no todo era anónimo por entonces: las obras del Maestro Eckert, contemporáneo suyo, nunca lo fueron. Quizá, durante las primeras relaciones con la Iglesia, le requirieron no dar a conocer el libro con su nombre, cosa que a ella no le importó, porque lo esencial era dar a otros la oportunidad de compartir la vivencia mística. O pudo considerar su libro como un manual, una guía para hacer algo, y pensara que no valía la pena aparecer en él. Después vino la lectura de la Inquisición. Los acuciosos frailes dominicos, siguiendo las prácticas de su Santo Oficio, hicieron una lectura frase por frase y, por supuesto, no alcanzaron a leer lo que ella quería decir; en cambio, encontraron lo que buscaban: algunas frases que consideraron contrarias a la ortodoxia. La apresaron, y le exigieron que se retractara de esos fragmentos. Para ella, eso sería desvirtuar el libro, quitarle fuerza a un mensaje que necesitaba ser transmitido con toda la potencia posible. La experiencia había sido tan intensa, y la pasión por que otros la vivieran tan fuerte, que eso le era mucho más importante que seguir viviendo. Era necesario mantener el texto, y por su obstinación en mantenerlo la quemaron viva en París, en la plaza de La Grève, el 1 de Junio de 1310. No quedó registrado el nombre del libro que la Inquisición juzgó herético y que causó la muerte de Margarita, y este misterio duró por siglos. Mientras tanto, El Espejo de las Almas Simples, una obra anónima, se estaba convirtiendo en lo que hoy llamaríamos un éxito editorial. Fue pronto traducida al latín, al inglés, al italiano, e incluso al francés de la Île de France, el francés de la corte real, en que nos ha llegado. Hoy se lo considera un clásico de la literatura mística de la edad media tardía. Pero siempre se había especulado sobre cuál de los místicos famosos de la época lo habría escrito. Hasta que Romana Guarnieri, en 1946, reunió los dos relatos identificando a Margarita Porete como su autora, mediante el estudio de los documentos del proceso de condenación —en latín— y las referencias allí contenidas a su libro. Es un proceso de más de medio milenio, en el que alguien, una mujer, decide perder la vida y el nombre en aras de un mensaje, y tras seis siglos, otro alguien —otra mujer— logra recuperar su nombre. Tal historia hace de estos dos personajes, la mártir y la estudiosa que le devolvió su libro, adalides en la lucha actual por defender los derechos y los valores de quienes, o son mujeres, o han decidido ser algo distinto de simples hombres o mujeres.
En Francia, tanto
la infraestructura ferroviaria como la operación de trenes fue llevada a cabo por
una sola entidad estatal, la SNCF, hasta 1997, año en que una directiva de la Unión Europea obligó a separar las dos
actividades para admitir la competencia en la operación de trenes. Se creó así
la RFF encargada de la infraestructura vial ferroviaria. La SNFC quedó con los trenes y lo relacionado con ellos.
La SNFC,
respondiendo a demandas del público por trenes más cómodos, ordenó el diseño y la
construcción de nuevos trenes. Ahora se encuentra que los trenes recién construidos no caben entre los andenes
de las estaciones. El Estado francés entonces va a tener que correr con los gastos de
ampliar el espacio entre plataformas de andén (en todo el país) para que el nuevo material
rodante quepa entre ellas.
Esto se había
venido manejando sin que el público llegara a ser consciente de lo que ocurría, pero un periódico
humorístico, Le Canard Enchainé,
interpretó los hechos, puso de presente la paradoja y el asunto se volvió
noticia.
¿Debemos consolarnos pensando que como en Colombia no hay (casi) trenes, esto no puede ocurrir aquí? Claro que no, ni vale la pena
reírse de los franceses ni de sus instituciones. Más bien hay que preguntarse
si cosas como éstas no pasan también en el país de quien esto
escribe o lee. Y no en todas partes hay humoristas que revelan los
absurdos encubiertos piadosa e impunemente bajo la habitualidad. Eso sí, aquí ya sabemos que el humorismo es peligroso - para el humorista.
Translation into English by the author, and revised by John Murphy:
In
France, both the rail network and the train operation were the responsibility
of a single state institution, the SNCF, until 1997, when a directive from the
European Union forced the separation of the two activities so to allow for
competition in train operation. The RFF, charged with the railroad network, was
created, while the SNCF kept on being in charge of only trains and everything else related to
them.
The
SNFC, responding to demands from the public for more comfortable trains,
ordered the design and the making of new trains. Now it is found that the
recently built trains are too wide for the space between platforms. The French State, then, will have to
pay for the expenditures of widening these spaces all over the country,
so that the trains can get into them.
This
had been handled without public knowledge, but a humoristic magazine, Le
Canard Enchainé, interpreted the facts, revealed the impasse and the matter
became public news.
Shouldwe console
ourselves thinking that this, since in Colombia trains are almost nonexistent, cannot happen here? Of course not, and there is no need to laugh
at the French and their institutions. We should rather ask whether this type of
thing may also happen in our country or the
country of our readers. And not
everywhere are there humourists who unveil the
absurdities covered piously and unpunished under cover of habit. The fact is, we
already know that humour is dangerous – for the humourist.
Le había
conocido por escrito en 1965, en una reseña de Fernando Charry Lara en Eco, que citaba por entero ―y por
fortuna―cierto poema. El impacto fue inmediato. Apenas hace poco entendí por
qué me llegó tan hondo. Fue por unas vacaciones que pasé, de adolescente, a orillas del río Desbaratado, al pie de la
cordillera Central, en una casa de madera de la que hoy apenas quedan los
cimientos. En la parte de atrás había un cafetal, y una vez que llovió toda la
noche tocó ir, de mañana, a reparar el largo
acueducto de guadua que abastecía la
casa. Por eso ese nocturno, de paisaje y olor campesino, pudo ser mío
tan pronto como lo leí.
Quizá fue por los 90 cuando lo conocí en persona. Habían anunciado su aparición
pública en el Hotel Intercontinental de
Cali, y allá fui. No habría más de treinta personas, si acaso. Yo, por ese
tiempo, andaba seducido por la música del verso clásico ―alejandrinos,
endecasílabos― y me admiraba cómo él podía lograr esos poemas tan soberbios con
otra música. No recuerdo cuál fue la pregunta que le hice, pero tenía la
intención de que me revelara el secreto de su verso libre.
Tampoco tengo
muy presente su respuesta. Sé que me
frustró, pues no hizo sino hablar de la respiración: es el ritmo de los pulmones―creo que dijo― lo que da la clave. ¡Qué
sencillo! No era sino hacer conciencia, pues, de la respiración al ir
escribiendo, y lograría versos libres tan admirables como los suyos.
Persuadido de un
engaño flagrante, le pregunté de nuevo, como a un criminal a quien el juez
intenta coger en falta. Me miró,
impaciente y compasivo.
―Como ya te lo dije, se trata de seguir, con el
verso, el ritmo de la respiración.
Ahora comprendo:
creaba desde lo profundo desconocido. Quizá
él mismo se habría preguntado el origen de sus poemas y su técnica, y en un
rapto de superstición, no quiso ir más allá de una verdad tan frágil. Pero eso me
da para imaginarlo ahora, vivo en la soledad de su escritura, rompiendo el
silencio con la palabra sonora, hasta donde le alcanza el aliento.
En las primeras horas de la madrugada del 23 de febrero de 2012 se cumplieron setenta años de la muerte voluntaria de Stefan Zweig en Petrópolis, cerca de Rio de Janeiro, Brasil. Además de un gran novelista, biógrafo y ensayista, fue gran amigo de Sigmund Freud, a quien debe mucho su análisis psicológico del carácter de sus personajes. También fue amigo de Romain Rolland, de Rainer Maria Rilke, de Hermann Hesse y otras personalidades de las letras y de las artes en el ámbito de la lengua alemana.
Con ocasión de su último cumpleaños, el 28 de Noviembre de 1941, había escrito lo que quizás haya sido su último poema:
Vorgefühl
Linder schwebt der Stunden Reigen
Über schon ergrautem Haar,
Denn erst an des Bechers Neigen
Wird der Grund, der goldne, klar.
Vorgefühl des nahen Nachtens,
Es verstört nicht... es entschwert.
Reine Lust des Weltbetrachtens
Kennt nur, wer nicht mehr begehrt,
Nicht mehr fragt, was er erreichte,
Nicht mehr klagt, was er gemißt,
Und dem Altern nur der leichte
Anfang seines Abschieds ist.
Niemals glänzt der Ausblick freier,
Als im Glast des Scheidelichts,
Nie liebt man das Leben treuer
Als im Schatten des Verzichts.
Manuel Bandeira (1886-1968), uno de los poetas fundadores del Modernismo Brasileño, tradujo este poema así:
Último poema de Stefan Zweig
Suave as horas bailam sobre
O cabelo branco e raro.
A áurea taça a borra cobre:
Sorvida, eis o fundo, claro!
Pressentimento da morte
Não turba, é alívio profundo.
O gozo mais puro e forte
Da contemplação do mundo
Só o tem quem nada cobice,
Nem lamente o que não teve,
Quem já o partir na velhice
Sinta — um partir mais de leve.
O olhar despede mais chama
No instante da despedida.
E é na renúncia que se ama
Mais intensamente a vida.
Conozco una traducción al inglés, de Jenny K. Segall:
Stefan Zweig Last Poem
Gently hovers the hours olden
Dance over grey hair. But near
The cup’s end at last the golden
Bottom shimmers true and clear.
Prescience of last destination
Soothes us with her tender waves;
Pure joy of world contemplation
Knows but he who nothing craves,
Asks not what he missed of yore,
What he has been loosing, winning,
To whom aging is no more
than a parting’s quiet beginning.
In farewell’s light, free as ever,
Shines the view that soon will fade,
Life more truly loves one never
than in renunciation’s shade.
La transcribí de la partitura del lied que compuso en 1945 a partir del poema el músico y pianista alemán Henry Jolles (1902-1965), quien también se había exiliado en Brasil Esta partitura figura (junto con otros interesantes materiales) en la página de la "Casa Stefan Zweig" de Petrópolis.
He intentado saber algo de la autora, pero sin éxito. Debe haber sido una mujer de habla inglesa, con muy buen conocimiento del alemán y seguramente del portugués, muy activa en intercambios culturales durante el tiempo de Stefan Zweig en Brasil. El Instituto Brasileño del Patrimonio Cultural tiene una "Biblioteca Jenny K. Segall".
Mi traducción:
Presentimiento
Leve va el baile de las horas
sobre cabellos ya plateados,
pues sólo al inclinar la copa
se ve claro el fondo dorado.
El presentir cerca la noche
no confunde… sino da calma.
El puro contemplar el mundo
sólo es de quien ya no desea.
Qué alcanzó ya no lo pregunta,
qué perdió ya no lo lamenta,
para el viejo es sólo el ligero
comienzo de su despedida.
Más libre no brilla el mirar
como en las luces postrimeras,
nunca se ama más la vida
que a la sombra de la renuncia.
La hice en las primeras horas del 24 de febrero de 2012. Es un homenaje a quien me ha deparado gratísimas horas de lectura y reflexión desde mi adolescencia.
Estoy próximo a iniciar un taller de poesía en la Biblioteca Departamental del Valle del Cauca. Su nombre será "Voces de Papel". Está programado para 16 sesiones de tres horas; durará alrededor de cinco meses. Será todos los lunes hábiles de 6 a 9 pm a partir del 5 de Marzo de 2012. Están previstos los contenidos generales. Habrá un equilibrio dinámico entre teoría y práctica, que a veces se inclinará del lado de la práctica: siempre habrá ejercicios.
Antes, hace unos años, había tenido la oportunidad de dirigir un taller de poesía. Fue muy placentero y los participantes que he encontrado lo recuerdan con nostalgia. Espero que éste de ahora sea mejor, porque dispondremos de computador y equipo de proyección, de modo que podremos preparar presentaciones ilustradas.
Ayer supe, al comenzar la tarde, que habría un recital de poesía africana a las 5 pm. Me vino el recuerdo de un poema impresionante, que había oído hace años, en Bogotá, de labios de una francesa, en la Alianza. Lo dijo en su lengua. Tengo la imagen de su cuerpo diminuto, en una malla negra, yendo y viniendo entre el público, marcando el ritmo con su voz y sus pasos por el corredor central. He olvidado cómo harían la traducción al español.
Busqué el poema en la red, pensando que quizá podría hacer que fuera leído ante el público. Lo encontré en ambas lenguas. Una bella página francesa (http://neveu01.chez-alice.fr/birasouf.htm) incluye una grabación en ese idioma, musicalizaciones, y también una versión en español. Pero ésta no me satisfizo. Destruía el ritmo: eso en un poema —y más si es africano— es gravísimo. Me puse a la labor y lo traduje. Tuve respeto por el uso que el poeta hace de las mayúsculas. Mi lectura me hizo apartarme del diccionario en un par de palabras. En otras versiones, por ejemplo, el título suele ser Soplos.
Llegué a tiempo a Proartes; cuando el recital comenzó, se nos dijo de entrada que se trataba de poesía oral africana, y que los poemas escritos —que los había grandes— se quedarían por fuera. No era del caso buscarle entonces espacio allí a Diop. Le regalé el impreso a una amiga. Y resolví poner el texto aquí.
Hay un valioso comentario del poema y de su significado para el continente africano, por Nimrod Bena Djangrang, en El Correo de la Unesco de marzo de 1998.
Oye más a menudo
Las Cosas que los Seres
La Voz del Fuego se oye,
Oye la voz del Agua.
Escucha los sollozos del Arbusto en el Viento:
Es Aliento de ancestros.
Los que han muerto no se han marchado nunca.
Están en Sombras que se aclaran
En las sombras que se condensan
Los Muertos no están bajo la Tierra:
Están en el árbol que tiembla,
Están en el leño que gime,
Están en el Agua que corre,
Están en el Agua que duerme,
Están en la Casa, en la Muchedumbre:
Los Muertos no están muertos.
Oye más a menudo
Las Cosas que los Seres
La Voz del Fuego se oye,
Oye la voz del Agua.
Escucha los sollozos
del Arbusto en el Viento:
Es Aliento de Ancestros muertos,
Que no se han ido nunca,
Que no están bajo Tierra,
Que no están muertos.
Los que han muerto no se han marchado nunca:
Están en los Pechos de Ellas,
Están en la queja del Niño,
Y están en tizones prendiéndose.
Los muertos no están bajo tierra:
Están en el fuego que acaba,
Están en las hierbas que lloran,
Están en las Rocas que gimen,
Están en la Selva, están en la Morada.
Los Muertos no están muertos.
Oye más a menudo
Las Cosas que los Seres
La Voz del Fuego se oye,
Oye la voz del Agua.
Escucha los sollozos
Del Arbusto en el Viento:
Es Aliento de ancestros.
Dice de nuevo el Pacto cada día,
El gran Pacto que liga,
Que a la Ley liga nuestra Suerte,
A los actos del más fuerte Aliento,
La Suerte de nuestros Muertos que no han muerto,
El duro Pacto que nos liga a la Vida.
La dura Ley que nos liga a los Actos
De los Alientos que se mueren
En los lechos y en las Riberas,
De los Alientos que se mueven
En las Rocas que gimen y la Hierba que llora.
Alientos que se quedan
En la Sombra que se aclara y se condensa,
En el Árbol que tiembla, en el Leño que gime
Y en el Agua que corre y en el Agua que duerme,
Los más fuertes Alientos que han tomado
El Aliento de Muertos que no han muerto,
Muertos que nunca se han marchado,
Muertos que ya no están bajo la Tierra.
Oye más a menudo
Las Cosas que los Seres
La Voz del Fuego se oye,
Oye la Voz del Agua.
Escucha los sollozos
del Arbusto en el Viento:
Es Aliento de ancestros.
Si se aceptan las tesis corrientes sobre estructura de los léxicos, de las morfologías y de las sintaxis, se llega a profesar que la traducción debería ser imposible.
Georges Mounin, Los problemas teóricos de la traducción. Madrid: Editorial Gredos, 1971, p. 22. Traducción por Julio Lago Alonso de Les problèmes théoretiques de la traduction. Paris: Gallimard, 1963.
Si alguien quiere reproducir perfectamente los sabores de las comidas húngaras, tendría que conseguir manteca húngara, páprika verde y molida húngaras, tomates y cebollas de Hungría.
Károly Gundel, La Cocina Húngara. Edición ampliada y reelaborada por sus hijos Ferenc Gundel e Imre Gundel. Budapest: Corvina, 1998. Traducción por Irma Agüero.
Las culturas del mundo se sostienen, se entremezclan, se influyen, intercambian sus técnicas, se hacen préstamos de conocimiento, de actitudes, de lenguaje. Algunos hallazgos locales han trascendido a casi todo el planeta, como elcepillo de dientes y el papel, quefueron chinos en un comienzo. Otros, como elalfabeto fenicio y sus descendientes, han alcanzado una difusión importante, pero no global.
En nuestra época, este intercambio se ha hecho más intenso, y cada ser humano puede ser a la vez portador de una cultura propia y campo de intercambio de varias culturas.
Ciertas actividades constituyen por sí mismas unaintersección, un mercado de frontera. La traducción es una de ellas. Como tal, ha sido objeto de reflexión y teoría desde hace mucho tiempo. Hay otras en cambio en las que ha dominado más el ejercicio práctico, como la culinaria regional.Puede ser fructífero explorar conjuntamente estas dos disciplinas.
Preparar un plato exótico y traducir un texto literario son experiencias a la vez profundamente diferentes y asombrosamente similares.
Si la receta del plato viene de una lengua diferente al español, ya su traductor se habrá enfrentado a ciertas dificultades técnicas. Pero incluso si la receta es en lengua española, requerirá – si es extranjera – un glosario. Nadie tiene por qué saber que judías,alubias, fríjoles y frisoles son lo mismo[1]. Y en cuanto a utensilios, igual puede decirse de un chino y un colador.
Pero esto, en cocina, no es lo más difícil. Un traductor conciente y conocedor de las culturas de origen y destino puede resolverlo, y es al fin y al cabo un problema de léxico. Lo más complejo – y ya comparable a las dificultades de la traducción poética – es cuando los ingredientes (y a veces los utensilios) de la cultura de origen no existen en la de destino. Esto se vuelve máximo cuando se trata de cocinas regionales o nacionales muy caracterizadas. Los autores de libros de cocina suelen a veces salir al paso de estas dificultades indicando sustitutos, que aunque posibles, son siempre otra cosa. Por ejemplo, en recetas japonesas el mirin– un vino dulce de arroz – puede reemplazarse (dicen) por vino blanco dulce – de uva, por supuesto.
Unas pocas de estas sustituciones, y el plato que se prepare va a ser tanirreconocible por un japonés como lo sería para Goethe su Diván de Oriente y Occidente (Westöstlicher Diwan) puesto enárabe. Naturalmente: habrá sido traducido a una cultura diferente. Pero las personas de la cultura de destinolo identificarán como un plato extranjero, y si preguntan de dónde es, el cocinero podría con justicia decir"es japonés". Pues si no, ¿de dónde sería?
Igualmente, Goethe compuso "Erlkönig" pero, ¿de quién es "El rey de los elfos" sino también de Goethe? Además, claro, de su traductor al español.
Un ejemplo más: en las costas del Pacífico colombiano, preparar una sopa de pescado húngara implica sustituir el pescado de río de la receta original por pescado de mar, y la páprika por pimentónseco molido. Un húngaro que probara la sustancia resultante, la describiríatal vez como un plato colombiano que, curiosamente, se prepara de modo muy parecido a la sopa de pescado de su país. Pero las dificultades de elaborar un plato del Pacífico en Hungría serían también muy grandes. No sólo porque allí no hay mar, sino tampoco la costa y el clima que permite que haya cocoteros y que se pueda usar entonces leche de coco. Sin embargo, alguien que conociera bien ambas cocinas podría hacer allí quizá una traducción- una adaptación – razonable de, digamos, un pusandao. Lo será, de nuevo, para los húngaros, que jamás habrían preparado un plato así, pero no tanto para los colombianos del Pacífico que lo prueben en Hungría.
A veces, pueden ocurrir grandes desvíos, tanto en la traducción de textos como en la aclimatación de platos exóticos. Hay un plato que en el ámbito de lengua española se llama gúlash, y se considera de origen húngaro en su nombre y en su preparación. Es un espeso guiso de carne de vaca, cortada en trozos medianos.
En Hungría no existe con ese nombre ni otro parecido; pero hay un guiso de carne muy semejante que se llama pörkölt (palabra grave en la que las vocales suenan entre o y e). En cambio hay una sopa de carne, papa, pasta y páprika cuyo nombre – escrito gulyás – se pronuncia algo así como gúyash. Es un plato de tradición nómada, de fuerte arraigo en la historia de ese pueblo, con el posteriorinflujo de ingredientes americanos como la papa y quizá el pimentón dulce o páprika. Es claro que los hispanohablantes no conocemos esta sopa húngara, pero al parecer hemos tomado su nombre para identificar un guiso que allá tiene otra denominación. ¿Por qué? ¿Quién lo sabe?
De todos modos, hay palabras, poemas e ingredientes culinarios de difícil o imposible traducción. Por ejemplo, el fado portugués,L'invitation au Voyage de Baudelaire y el nori, las hojas de algas verdes con que se prepara el makisushi.
En el otro extremo, uno podría decir, acudiendo de nuevo a Mounin,que hay universalesdel lenguaje, por un lado, y de la cocina, por el otro. Así como hay una universalidad en las nociones de partes del cuerpo, como ojos, y de direcciones, como izquierda y derecha, para las cuales hay palabras en todas las lenguas conocidas, también puede haberuniversales en la cocina; piensa uno en ingredientes como la cebolla, la grasa, en utensilios como cuchillos y morteros, y en procedimientos como el cocido en agua. Sin embargo, universales no quiere decir lo mismo que identidades generalizadas, como lo recuerda la cita de Gundel con respecto a la cebolla misma.
El hecho de que los platos de cocina preparados por fuera de sus sitios de origen tengan que pasar por tales avataresno invalida la experiencia de intentar su adaptación - otraducción. Por la misma causa que justifica las traducciones literarias: al verter un poema nos lo apropiamos y nuestra cultura se enriquece. Si hemos adaptado y probado algo de culinaria árabe o magrebí estaremos mucho mejor preparados para disfrutar, por ejemplo, una lectura de Las Mil y Una Noches.Allí hay recetas complejas, como las del gran banquete imaginario de la Noche 32 (Historia de Schakalik ) o más simples, como cuando nadie menos que el califa Harún Al Rashid, en la Noche 35, prepara pescado frito , lo adorna con rodajas de limón y lo sirve sobre grandes hojas de plátano. No importa que un español imagine esas hojas como las del árbol (Platanus hybrida) y un americano del trópico como las de la gran herbácea de frutos comestibles (Musa sapientium). Y con tal experiencia también valoraremos mejor nuestra propia cocina y literatura.
A veces encontramos una persona que, en presencia de una traducción o adaptación tal, se niega a reconocerla, a darle validez. La rechaza como proviniente de la cultura de origen. "La verdadera ratatouille provenzal tiene otro sabor; esto es otra cosa". Cierto, es otra cosa, pero es innegable que es una versión de la ratatouille del sur de Francia, yno existiría sin ese referente. Para que estos tránsitos ocurran se necesita un conjunto de cualidades – la curiosidad, la osadía, la humildad, la tolerancia – pero en lo más esencial, el asombro ante lo diferente y el deseo de comprenderlo, aprenderlo y hacerlo propio. De tal asombro y deseoestán hechas las culturas del mundo. Es en tales aprendizajes como vamos construyendo la posibilidad de convivir.
[1] "Alubiaf Bot. JUDÍA, planta leguminosa;fruto y semilla de esta planta". "Frisol o fríjol m Bot. Amer.JUDÍA, planta y fruto". "Judía f. Bot.. 1.Planta herbácea anual perteneciente a la familia de las leguminosas, de nombre científico Phaseolus vulgaris.... 2. Fruto y semilla de esta planta". Diccionario Enciclopédico Espasa. Madrid: Espasa Calpe, 1999.
Poeta, ensayista y traductor. Nació en Florida, Valle del Cauca, el 21 de Mayo de 1945.Hizo la escuela primaria en Palmira.Inició la secundaria en el Colegio de Cárdenas.En 1958, poco después de que su familia se trasladaraa Cali,entró al Colegio de Santa Librada donde comenzó el ejercicio de las letras y terminó el bachillerato.
Estudió arquitectura por su relación con el arte, en la Universidad del Valle.Se graduó en 1967.Considera que el ejercicio de la síntesis en esta carrera ha contribuido a su formación en las letras.
Obtuvo su primer premio en poesía en un concurso entre alumnos, organizado como parte de las celebraciones de los veinte años de fundación de la Universidad.
Se graduó de magister en planeamiento regional y urbano en la Universidad de Edimburgo, Escocia, (Reino Unido) en 1973.Allí conoció clásicos orientales como el Tao Te Ching y antologías de poemas sánscritos y bengalíes.
Trabajó desde 1977 hasta 2001 en la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC). En 1983 ganó el tercer premio del Concurso Nacional de Poesía del Departamento Administrativo del Servicio Civil;en 1984, el primer premio.
En 1987 pasa seis meses en estudios de planeamiento en Polonia, tiempo del que quedan varios poemas. En 1988 obtiene el premio nacional de la Casa de la Cultura de Montería (uno de los jurados fue Rogelio Echavarría). La CVC publica en 1991 la mayor parte de su trabajo poético con el título de Obrador de Versos.
A finales de la década de los 90 asistió a los talleres de literatura de Harold Kremer, Leopoldo Berdella de la Espriella y Lucy Fabiola Tello en la Universidad Libre sede Cali.
De 1997 a 1999 elaboró, con la traductora húngara Vera Székács, a quien conoció en el Festival Internacional de Arte de Cali de 1997, versiones de poemas de László Kálnoky, Agnes Nemes Nagy, János Pilinszkyy Sándor Weöres, trabajo que fue publicado en 1999 con el título de El Reverso de la Luz – cuatro poetas húngaros por la Universidad Nacional de Colombia y la editorial Orpheusz de Budapest y presentado en la Feria de Frankfurt. En Octubre de 2000 fue invitado por el gobierno de Hungría para presentar el libro en Budapest, a donde viajó con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia.
EnEnero de 2001, la revista Lateral de Barcelona publicó su traducción del poema Una frase sobre la tiranía del húngaro Gyula Illyés, elaborada también con Vera Székács.
Es un estudioso de las literaturas orientales, en especial de la china y la japonesa, y ha dado varias conferencias sobre el tema. Ha traducido a través del inglés poemas devocionales bengalíes de Vidyapati, Govindadasa y otros.
En Octubre de 2002 la Secretaría de Cultura y Turismo del Municipio de Cali y la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle publicaron su libro Ocaso en Copán, como parte de la colección de poesía Escala de Jacob, dirigida por el poeta Horacio Benavides.
Durante 2004 y 2005 ha asistido a los seminarios sobre talleres de literatura del Ministerio de Cultura en el marco de la Feria del Libro en Bogotá.
En el 2006, con Xie Xianzi y Zhang Shuting, estudiantes de la Universidad de Beijing en intercambio con la Universidad Santiago de Cali, ha estudiado y traducidopoemas de Bai Juyi (Dinastía Tang) (Canción de la Pena sin Fin, Canción de la Bandola, El Viejo Carbonero y otros),y de Li Qingzhao (Dinastía Song). Actualmente tiene en preparación un libro de ensayos y otro de poesía.